domingo, 23 de noviembre de 2014

Barbate "In Memoriam"

Aunque normalmente aquí hablamos de primillas en esta ocasión escribiremos sobre otra especie que también estamos estudiando, el Ibis Eremita (Geronticus eremita). El caso de "Barbate" es al menos ilustrativo en dos aspectos, en primer lugar, el que todavía hay mucho camino por recorrer en le tema de la educación ambiental con las especies protegidas, y en segundo, que las nuevas tecnologías aplicadas al seguimiento de fauna tienen un potencial del que sólo poco a poco nos vamos dando cuenta.

Barbate el día de su marcaje en el Zoobotánico de Jeréz
"Barbate" ó AM[K2F]; pues portaba una anilla amarilla con las letras K2F era uno de los juveniles de Ibis eremita, nacido en libertad este año dentro del Proyecto Eremita. En verano ingresó en el Zoobotánico de Jeréz por un pequeño accidente. En el mes de septiembre se le dio de alta y se le equipo con un nuevo dispositivo de seguimiento de la empresa E-Obs. Son aparatos caros, como no; pero realmente muy versátiles y especialmente adecuados para el seguimiento de jóvenes durante su dispersión. Son dispositivos del tipo que podemos denominar "biologgers". En este caso lleva un acelerómetro triaxial y un GPS. El GPS proporciona datos de posición y el acelerómetro da información de los movimientos y del comportamiento del individuo. El dispositivo es programable. Se puede especificar con que frecuencia se quiere que tome posiciones GPS, en esta caso tomaba una posición cada 5 minutos, y medidas del acelerómetro (18 medidas por segundo). Los datos completos del logger se descargan por radio (VHF); pero una vez al día transmite 5 coordenadas del GPS por SMS utilizando la red de telefonía móvil, con un resumen de la información de actividad diaria proporcionada por el acelerómetro. Eso permite saber donde está y que ha estado haciendo, sin tener que salir al campo a buscarle. Bueno; pues Barbate llevaba un aparato de estos desde el 19 de septiembre de 2014 y teníamos un registro diario de su actividad. El lunes 10 de noviembre observamos que había pasado la noche del domingo en un lugar atípico,es decir no había vuelto a ninguno de los dormideros que los ibis están usando en esta época. Se le indicó al personal de AMAYA (antigua EGMASA) que hace el seguimiento de campo que fueran a la zona para ver si el individuo estaba bien. A pesar de ir a la última coordenada que proporcionó el GPS, y encontrar otros ibis por la zona, no se pudo localizar al individuo. El lunes por la tarde recibimos 5 coordenadas por SMS que indicaban que el ibis seguía en el mismo lugar, que no se había movido a lo largo del día, y el indicador de actividad de los acelerómetros indicaba que el biologger no se movía. Luego, el ibis estaba en ese lugar enfermo o muerto. El personal de AMAYA, Jaime y Santi, volvieron a la zona el martes 11 por la mañana y realizaron una búsqueda más intensiva en la coordenada precisa que daba el dispositivo (hay que tener en cuenta que la coordenada del GPS tiene una precisión de unos 5 m). Nada, con seguridad el ibis no estaba allí ni vivo ni muerto. Ante estas noticias Rafa y Carlines de la EBD se desplazaron al lugar con el equipo para descargar los datos vía radio y para triangular la señal de la radio-baliza que tiene incorporado el biologger. Efectivamente, cuando llegaron comprobaron que el dispositivo estaba muy cerca, era posible establecer contacto vía radio, se activó la radio-baliza y triangularon la señal. La posición indicaba una superficie de no más de  2 x 2 m de donde salía la señal del emisor. Allí lo que había era un gran montón de basura con plásticos, tierra y paja podrida.



No había ningún cadaver, ni restos del ibis. Fueron levantando poco a poco el montón de paja, esperando que apareciera el cadaver del ibis o el dispositivo en la superficie, quizá había sido enterrado ligeramente por la lluvia del día anterior. Pero nada, desesperación,... se hacía de noche el dispositivo estaba allí; pero no aparecía. Rafa y Carlines tuvieron que volver a Sevilla.
Al día siguiente volvió Rafa con Javi y Lola, dos voluntarios, y más herramientas, rastrillos, palas. Fueron deshaciendo el montón de paja y cribando todo los que salía. Al final,a las 7 de la tarde apareció el biologger enterrado a 40 cm de profundidad, con restos del arnés y señales de haber sido cortado con una navaja. Ningún resto del ibis. Los datos del biologger indican que el ibis dejó de moverse el domingo día 9 de Noviembre a las 10:30 de la mañana. Sabemos que en el lugar hubo cacería el domingo.  Cada uno puede reconstruir su historia. El viernes Agencia de Medio Ambiente envió a "la patrulla canina" un perro entrenado en la búsqueda de cadáveres que realizo una inspección en la zona. Resultado negativo.





Está claro que si no hubiera sido por el dispositivo de E-Obs no hubíeramos sido capaces de reconstruir  los minutos finales de la vida de este ibis eremita.  Hubiera sido otro caso más de un ibis que desaparece, que  imaginamos que ha muerto, y desconocemos las causas. Está claro, que a pesar del gran éxito que está suponiendo el Proyecto Eremita para la conservación de la especie, es necesario hacer todavía más esfuerzo en educación ambiental