domingo, 25 de mayo de 2014

Entrevista: Ramón Soriguer

Hoy entrevistamos a Ramón Soriguer, científico titular en la Estación Biológica de Doñana.
Forma parte del proyecto Horus desde sus inicios allá por 2006. Es Oriundo de Cabra (Córdoba) donde su padre, químico de formación y profesor de matemáticas en el Instituto, empezó a fomentar su afinidad por la ciencia. Y tan bien lo hizo que sus 8 hijos hicieron carrera de ciencias.

































Ramón: si tuvieras que definir tu trabajo con qué palabra lo harías
Apasionante

¿Volverías a dedicarte a esto?
Sin ninguna duda.

Eso es fácil de decir ahora que formas parte de la plantilla de uno de los mejores centros de investigación del país, pero ¿qué pensó tu madre cuando le dijiste que te querías dedicar a la biología?

Al principio, cuando empecé a estudiar Biología, pensaba que era una locura. Que no tenía futuro. Ella no hacía más que preguntar a todo el mundo para qué servía esta carrera. Con el paso del tiempo y viendo cómo me lo pasaba de bien y me gustaba mi carrera y mi trabajo, vieron que el loco era yo y que esa locura no tenía solución. De cualquier forma, siempre me apoyaron. Por cierto, un dato interesante: entre los herman@s, cuñad@s, hij@s y  sobrin@s somos 12 biólogos en casa!!!

¿Por qué crees que HORUS es importante?
Porque aporta una plataforma tecnológica que permitirá ampliar nuestro conocimiento científico del cernícalo primilla y porque facilitara el acceso científico y el conocimiento de esta especie a los ciudadanos.

¿Por qué el cernícalo primilla y no otro?

Para hacer determinados desarrollos tecnológicos innovadores se requieren un escenario, un actor y un proyecto que cumplan ciertos requisitos. El cernícalo primilla los cumple todos
Cuéntanos una anécdota relacionada con tu trabajo
En el año 2000 teníamos un proyecto de especies invasoras en los Parques nacionales de Chile. Dos días antes de salir hacia Santiago, recibí un mail de mis colegas chilenos informándome de que una epizootia de Hantavirus (virus transmitido por roedores) en nuestras zonas de estudio había matado a 2 profesores de la Universidad y había 15 personas más afectadas. Les escribí preguntándoles si lo sabían desde hace tiempo y si era así que por qué no me lo habían dicho antes. Me contestaron que si me lo hubieran dicho  antes me habría rajado y que la decisión de ir o quedarme tenía que tomarla en pocas horas. Tras mucha meditación, decidí que lo que tuviera que ocurrir, ocurriría y que lo único que podía hacer era tomar medidas paliativas familiares: decidí hacerme un seguro de vida y accidentes para que, en caso de fatalidad, dejar lo mejor posible a mi familia (ya sabéis eso de las penas con pan son menos penas).
Con esos planes me fui a la compañía de seguros y les pregunté por los tipos de seguros. Me informaron y decidí por uno de ellos. Iniciaron el protocolo de las preguntas para evaluar y valorar la póliza:
         ¿Profesión?
          biólogo
La señorita, muy educada, me dijo: en ese caso la póliza tiene un recargo del 25%, porque Biología es una carrera de riesgo (ésta fue la primera vez que tuve conocimiento directo de que  haber estudiado Biología entrañaba riesgos para mi vida -mi madre siempre lo intuyo!!-).
Tras mi primer desconcierto, le pregunté que como podría reducir el coste de la póliza. Entonces ella muy amablemente me preguntó si tenía otra profesión, tras un largo silencio le dije algo cortado: “sí, soy funcionario”. Ella sonrió, asintió  y casi me regala la póliza. ¡Ser funcionario era una profesión sin riesgo!

¿La investigación es compatible con una vida familiar?
Complicado. Es totalmente absorbente, al menos en mi caso. En mi familia ha sido posible gracias a Inés, mi pareja que con su cariño y comprensión me ha permitido dedicarme en cuerpo y alma a mi profesión.